La innovación de la persecución penal frente a la nueva delincuencia económica.

Contribuir al esclarecimiento de hechos delictuales mediante la innovación es uno de los principales desafíos de la Policía de Investigaciones de Chile, razón por la cual, la creación de estrategias acordes a los nacientes fenómenos delictuales resultan esenciales a la hora de enfrentar la siempre cambiante delincuencia económica.

Este tipo de criminalidad es dinámica y se encuentra en constante evolución, de hecho, ya se encuentra totalmente adaptada al contexto sanitario Covid19. En efecto, la pandemia ha provocado que el ciberespacio se haya transformado en uno de los territorios favoritos para el perfilamiento de esta delincuencia. Sólo a modo de ejemplo, durante los primeros cinco meses del presente año la PDI ha recepcionado 4.697 denuncias por estafas realizadas a través de internet, lo que constituye más del 80% del total de las denuncias recibidas por esta tipología de delitos, durante todo el año 2019.

Este tipo de variables y particularidades son las que consideró la Jefatura Nacional de Delitos Económicos y Medioambiente, al implementar una moderna estructura operativa y de investigación criminal a través de métodos innovadores, ejecutados por personal de la Brigada de Delitos Económicos Metropolitana; unidad policial en la que se creó un “Equipo de Intervención Operativa y Focos Investigativos”, cuya principal misión es llevar a cabo de una persecución penal estratégica de la delincuencia económica.

A través de técnicas de análisis criminal, tales como la realización de cruces investigativos, identificación de patrones, tendencias, compañeros de delitos, perfiles en redes sociales, determinación de estructuras y mercados delictuales; el mencionado Equipo Investigador ha logrado en menos de un año, superar la tradicional lógica del “caso a caso” y avanzar hacia una metodología de focalización de hechos, que ha permitido desbaratar en un corto plazo, diferentes agrupaciones dedicadas a la comisión de fraudes.

Esta nueva forma de trabajo, efectuada en directa coordinación con el Ministerio Público, ha permitido investigar fraudes masivos de manera eficiente, agrupando un gran porcentaje de denuncias vinculadas a un mismo imputado prolífico o a una determinada asociación criminal, para luego establecer la cadena delictiva sobre la cual operan, además de la identificación de cada uno de los implicados y los antecedentes que fundamentan su participación.

A modo de ilustración, uno de estos procesos investigativos donde se trabajó con esta metodología de la Brigada de Delitos Económicos, se materializó en la detención de una red de sujetos dedicados a la creación de páginas web fraudulentas. En ella, mediante un foco investigativo desarrollado, se dio cuenta a la Fiscalía Local de Las Condes, respecto de más de 200 denuncias interpuestas a lo largo de todo el país; las que de haber sido abordadas desde una perspectiva tradicional, podrían habrían terminado de manera dispersa, siendo conocidas autónomamente por diferentes persecutores.

De esta manera, se ha logrado perfilar al delincuente económico chileno, el cual opera en base a una elección racional de costo-beneficio. La experiencia demuestra que existe un gran porcentaje de imputados prolíficos, con diversos registros procesales relativos a estafas y otras defraudaciones; lo anterior, no necesariamente implica que estos sujetos mantengan condenas penales por esos hechos ilícitos que han sido denunciados o incluso investigados, sino que por el contrario, se les considera exentos del factor “reincidencia”, prescindiendo así de un reproche penal más intenso, penas efectivas o circunstancias agravantes; fortaleciendo una asentada percepción de impunidad ante este tipo de delitos por parte de la ciudadanía e incluso de los delincuente económicos que no experimentan efecto disuasivo alguno. Esta dimensión del fenómeno criminal que nos convoca, ha sido abordada por el “Equipo de Intervención Operativa y Focos Investigativos” de la BRIDEC Metropolitana, generando experiencias y resultados a este proceso investigativo, tales como la determinación, ubicación y georreferenciación de esta delincuencia; derivando en detenciones y condenas eficaces de imputados por delitos económicos con numerosas órdenes de detención y diversos registros procesales.

Sin perjuicio de lo anterior, en la actualidad, los fraudes a través de internet e incluso las ya conocidas estafas telefónicas configuran una especie de desventaja táctica para la persecución penal, toda vez que el principio de ejecución generalmente se determina en el lugar en que la víctima sufrió el engaño, suscitándose de manera frecuente que cada delito cometido por un mismo sujeto o mismo modus operandi, es conocido autónomamente por diferentes persecutores penales, los que no necesariamente adoptan las mismas decisiones respecto del caso, encontrándonos en la práctica, que hechos de la misma naturaleza, cometidos por los mismos implicados, en un mismo periodo de tiempo, pueden ser perseguidos criminalmente mediante su formalización y búsqueda de condena, y otros de manera paradigmática, pueden sufrir términos anticipados mediante su desestimación temprana por archivo o principio de oportunidad, o no perseverándose, renunciando consecuencialmente a su persecución penal. Esto se evidencia en las cifras. Según el Boletín Estadístico Anual de la Fiscalía Nacional (Enero – Diciembre 2020) que entre otros datos, da cuenta de los términos aplicados en la categoría de delitos económicos y tributarios, cerca del 75% de las causas corresponden a archivo provisional, principio de oportunidad y decisión de no perseverar.

En ese orden de ideas, cabe hacer presente que actualmente, se encuentran en tramitación diversos proyectos de ley, los que de una u otra manera pretenden romper este dispar proceso de persecución penal de los delitos económicos en nuestro país, mediante una nueva legislación orgánica del fenómeno, que abarque por ejemplo figuras no contemplada por el legislador en particular, como la tipificación del “Fraude Informático”, junto a otras iniciativas que buscan modernizar los delitos que sancionan a la delincuencia organizada, incorporar nuevas técnicas investigativas y la probable sistematización de los ilícitos que atentan contra el orden socioeconómico; lo que representará sin dudas, un importante desafío para el sistema de justicia en su dimensión orgánica e integral.

Todo lo antes señalado, nos muestra la importancia de la iniciativa implementada en la BRIDEC Metropolitana y el éxito investigativo que en el corto plazo se ha logrado, mediante la incorporación de nuevas ideas y sobre todo, metodologías con procesos innovadores y afines a la naturaleza cambiante del fenómeno delictual investigado, como es la criminalidad económica.

Por Rodolfo Jiménez Ramírez

Abogado, Jefe de Focos Investigativos de la Brigada de Delitos Económicos Metropolitana de la Policía de Investigaciones de Chile, e integrante del Círculo Telemático de Estudios de Derecho Penal.

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